me despierto tengo la mente turbada no sé donde estoy pero tengo mis manos y mis pies atadas a una cruz de san Andrés y tengo mucho calor debido a las cerca de 100 velas encendidas de todos los tamaños que me rodean miro a mi alrededor y de repente iogo una voz viril que me dice: -mira al suelo no hables no temas soy yo tu dueño derrama sobre mí un poco de cera de una vela siento dolor y temor mezclados con un placer intenso que me hace estremecer y soltar un pequeño gemido. -he dicho que no hables... un fuerte azote cae en mis pechos inflamados de pasión ya no se qué hacer entre mis piernas chorrea mi dulce lava caliente el lo sabe el sabe que es lo que quiero y sin decir nada desnuda su sexo y me penetra es grande grueso y duro y me llena por completo consigo no gritar no decir nada peor de repente noto que mi éxtasis esta cerca y digo con un hilo de voz. -¿puedo? -si -contesta él y me sumo en el orgasmo más dulce e intenso de mi vida ahora sé que soy suya ahora él sabe que tiene una esclava ahora y solo ahora sé que soy sumisa pero siempre yo tu amor
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