Asi comienza una historia de amor La intensidad de su mirada me consumió, creo que en ese momento hubiera puesto mi vida en sus manos. Tomó mi mano y lentamente subimos la escalera que llevaba a la habitación, que se encontraba al fondo del pasillo, donde la puerta de doble hoja entreabierta nos invitaba a pasar. Una vez dentro observé a mi alrededor con curiosidad. Paredes tapizadas en terciopelo azul, suelos de madera y tan sólo tres cosas más; una enorme cama con dosel, una cruz de San Andrés clavada en la pared frente a la cama y una lámpara veneciana que, a pesar de su tamaño, iluminaba tenue-mente la estancia.
luis me miró de nuevo a los ojos, y me llevó a los pies de la cama, y mientas me desnudaba, me susurraba al oído:
- Tranquila nena, porque yo estoy aquí contigo para saciar tus necesidades, pero tú también vas a saciar las mías- me decía mientras me bajaba la cremallera de la falda para después quitarme la blusa.
Poco a poco, comenzó a excitarme con un reguero de besos que comenzaron en el lóbulo de la oreja y que fueron bajando después por el cuello, siguieron por la clavícula y acabaron en mis pechos. Suaves caricias que me hacían vibrar y que me nublaban el sentido. Comencé a temblar de nuevo, pero ésta vez de absoluta excitación, podía notar la humedad y el calor entre mis piernas. Elevé una de mis manos para unirme a sus caricias, pero él me sujetó las muñecas con súbita fuerza, se acercó más a mí y sentí su firme erección a la altura de mi vientre.
- No me toques todavía- susurró a mi oído- déjame a mí. Voy a enseñarte a explorar tu placer y eliminar tus miedos.
Colocó mis manos en mi espalda y las sujetó con una de las suyas. Después con la otra y con sus infames labios prosiguió su dulce tortura. Posó su lengua sobre mi pezón derecho y lo lamió con ansia hasta que lo dejó inhiesto para después atormentarlo dándole pequeños pellizcos con los dedos índice y pulgar. Me sentía derretir. Empecé a respirar irregularmente y notaba como mi corazón latía desbocado. Él era capaz de hacerme levitar con sólo sentir su aliento, sin tan siquiera besarme…
Sentí como me soltaba las muñecas y llevaba su mano a su bolsillo, de donde sacó lo que parecía un pañuelo de seda azul, como las paredes, como el color de sus ojos.
- Vamos a empezar por algo fácil- Me musitó al oído- Ahora levanta tus manos y sujétalas a los barrotes de la cama, te voy a atar con este lazo, vas a permanecer ahí desnuda y dejar que yo te admire.
No fui capaz de articular ni una sola palabra, estaba hipnotizada por sus actos, tan solo asentí con la cabeza. Se agachó frente a mí y llevó sus manos a la altura de mis bragas, las bajó lentamente a la vez que daba leves soplidos en mi ombligo primero y en el monte de Venus después, percibí que estaba perdiendo el poco juicio que me quedaba, me licuaba. Después de finalizar su sinuosa tortura, se puso de nuevo en pie y procedió a castigarme el cuello con su respiración mientras me quitaba el sujetador. Estaba consiguiendo lo que buscaba, que yo olvidase dónde estaba, y que él manejase la situación a su antojo. Me cogió una mano primero y la otra después y las ató a los barrotes de la cama con el suave y larguísimo pañuelo de seda, se puso frente a mí, se alejó un par de pasos y me miró intensamente de abajo a arriba. Me escrutó de tal forma que me sentí como si fuese Caperucita Roja ante el Lobo Feroz, de tal modo que no pude evitar ruborizarme.
- ¿Tan mayorcita y te ruborizas, mi amor?- me dijo con su sensual voz.- Pero, si con esto te ruborizas, no sé que pasará cuando me acerque a ti y te saboree con mi boca y te masturbe con algo que tengo aquí para ti.
Dio media vuelta y salió de la habitación, dejándome a mí desnuda, atada a la cama y sola. Intenté agudizar el oído e intentar escuchar sus pasos, pero no se oía nada, tan solo mi respiración entrecortada y los latidos de mi corazón.Esta llegando… lo noto…
sonrio..
siento ese calor extraño
que derrite mi ser..
que enciende mi lujuria…
que hace que mi piel se ilumine..
que mis ojos brillen..
esperando su mano firme..
Espero… sus pasos se acercan…
Mis poros estan excitados… locos…
mis ideas fluyen como agua de rio
mi mente esta en plena ebullición
deseos incontenidos, incontenibles…
y sin ganas de controlarlos…
para que???
Ellos saben que llega mi dueño que me dara placer..
Medito… pienso… existo…
Noto su mirada… aunque no le veo…
noto su mano acercandose…
noto su necesidad de mi…
mi piel arde… mi mente grita…
sigo esperandole..
mi piel tiembla..
El calor de su aliento..
Como quema…!!!
El ardor de su mirada…
Ohhhh!!!! Atraviesas mi ser…!!!
aun sus manos no tocan mi piel..
y ya siento que mi sangre me quema..
mi sangre se agolpa en mi cabeza,
esperando su primer azote..
le imploro que me acaricie con su latigo..
ya quiero sentir mi piel arder..
Tomame…mi Amo… Tomeme….
hagame llorar de placer..
sus fuertes caricias en mi piel..
mi cuerpo es suyo,
uselo..
hagalo desfallecer..
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