Powered By Blogger
Acabo de perderme en la dimensión divina de tus ojos,
cerciorarme que amanezco profundo en cada gesto tuyo,
cuando caminas arrebatándote la dicha de las rosas,
cuando sosiegas la claridad con el advenimiento
de tus cabellos moldeados por un invierno calcinante.

Así te percibo amada mía, dibujada por los perfiles
de una noche más que entregada a su silencio
o a su bullicio más callado. Así acomodo tus formas,
tu inocencia perdida por la prisa que nada saborea.
Así me detengo en tu alma, para verte de frente,
sin orificios ni aperturas inexactas, columpiándome del frío
hielo con que te cubrió la indiferencia de aquella tarde
en que tú y yo nos despedimos sin saber nada,
excepto que fuimos amantes bajo una sombra quejumbrosa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario