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Resistiremos las noches que hielen la habitación cuando no nos tengamos, resistiremos a la tentación de acariciar el teléfono en busca de una segunda oportunidad o de un hilo tuyo de voz que me diga todo lo que yo siempre callé. Y con un poco de suerte, resistiremos a formar más parte del olvido que del recuerdo, pero por favor, no resistamos a los besos que amanecían y atardecían entre tus labios y los míos. Porque va a venir el invierno y las calles se quedarán vacías de ti, los paseos agarrados de la mano se mudarán hacia otro verano y a las aceras las dejará temblando de frío; y a mí sin ti, pues imagínate, me pasará lo mismo. Intentaré hacer memoria del por qué digo que no estoy mejor a tu lado, haré una mierda de lista en el rollo del papel higiénico y la arrojaré por el retrete. Te prometo que te pensaré cada día como lo más bonito que la vida quiso pasarme. Lo peor de echar de menos es no poder decirlo, tenerlo callado, amenazado y torturado. Lo peor es hacerlo a escondidas y pedir perdón por ello. Escucha, sé que nunca me has entendido del todo, pero intenta comprender esto: Si no estás, solo soy la mitad de una vida sin ti.

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