Quiero pensar que sigues esperando a que regrese y que yo en una de estas me atreva a volver. Que matemos la incertidumbre que sigue aprisionando el pecho desde el primer adiós; y el momento de encontrarnos se asemeje al déjà vu que tantas veces deseé para nosotros. Confundiremos al tiempo haciéndole creer que tú y yo ya lo vivimos mucho antes de que él empezara a organizar los días sin ti, y tendré la certeza exacta de lo que diremos a continuación. Será como los días soleados en que nos queríamos sin mucho sentido o los besos de contrabando entre tu portal y el mío. Mis recuerdos se solaparán con los tuyos y a partir de ahí, te propongo dividírnoslos. Podría empezar a decirte que las horas han dejado de existir, que ahora mido el tiempo en “contigo o sin ti”, que jamás he tragado tanta lluvia como éste maldito noviembre sin paraguas, que estoy harta de “ensayo y error” si no aprendo lo que la vida trata de enseñarme, que no hay más prisa que el que no sabe esperar… Te daré la pistola cargada de balas esperando que no apuntes al blanco o que si disparas lo hagas con la intención de fallar. Algo perdí por el camino y trato de encontrarlo, no sé si es lejos, tarde o imposible, pero quiero que te quedes para verlo, para verme.
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