“Su voz me detiene justo cuando estoy a punto de traspasar el umbral de la puerta. Me vuelvo, apenas lo justo para observarle, mi pulso pierde el paso cuando lo veo con la mano en el aire como si intentase decirme algo para que no me fuera. Por primera vez lo veo triste, como si estuviera tan confundido como yo. Pero el momento pasa, deja caer su mano hacia abajo, y el hilo que nos sujetaba se escurre entre los dedos al rendimos. Cierro los ojos y pienso que esto debe de ser vivir la verdad, decisiones, cambios de camino y despedidas.
Él ha hecho su elección, y yo no tengo más remedio que tomar la mía.”


No hay comentarios:
Publicar un comentario