«Me pregunto dónde queda la moralidad de todas esas personas que dándoselas de lo que no son, plagian y mezclan descaradamente mis textos, intentando disimular la usurpación añadiendo sus propias ideas, deformando así mi trabajo. Agradecería que ya que ni siquiera han tenido el valor y el decoro de pedir permiso para manipular y robar tan descaradamente, dejaran de hacerlo con el mismo descaro a la mayor brevedad posible, dado que aquí todo se ve y están dando una imagen pésima de sí mismas. Por favor, seamos más dignas, y menos querer llevarse los triunfos y el esfuerzo de otras»
(*) Todas las cosas fingidas caen como las flores marchitas, porque ninguna simulación puede durar largo tiempo” -Cicerón-
“Su voz me detiene justo cuando estoy a punto de traspasar el umbral de la puerta. Me vuelvo, apenas lo justo para observarle, mi pulso pierde el paso cuando lo veo con la mano en el aire como si intentase decirme algo para que no me fuera. Por primera vez lo veo triste, como si estuviera tan confundido como yo. Pero el momento pasa, deja caer su mano hacia abajo, y el hilo que nos sujetaba se escurre entre los dedos al rendimos. Cierro los ojos y pienso que esto debe de ser vivir la verdad, decisiones, cambios de camino y despedidas.
Él ha hecho su elección, y yo no tengo más remedio que tomar la mía.”
Él ha hecho su elección, y yo no tengo más remedio que tomar la mía.”
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