“Estaba claro que no iba a dejarlo estar.. ya conocía el característico tono con el que acababa de pronunciar su nombre, y no era una petición, sino una orden que estaba dispuesta a obedecer por mucho que le incomodase quedarse quieta y callada. Exhaló un suspiro de resignación e hizo acopio de fuerza para colocarse en la silla tal cual Él le había indicado antes. Se percató que frente a ella había un espejo y evitó mirarse, bajó la vista al suelo para enseguida cerrar los ojos y esperar. ¿De qué trataría hoy la sesión?..“
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