“El corazón le empezaba a latir desbocado, esto era muy serio. Los pocos hombres con los que había «jugado» habían sido justo eso, un juego, pero Él era real. La excitaba muchísimo, con Él nunca sabía lo que iba a pasar, siempre la sorprendía. Era irresistible a su autoridad, no era ningún aprendiz y eso, lo cambiaba todo.”
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