En un baúl de madera,
entre cientos de polillas,
y recuerdos olvidados,
mi cuerpo yace colgado,
a una esperanza sin vida:
mi alma de titiritera.
Una existencia vacía,
mis ilusiones marchitas,
un corazón destrozado,
un corazón desterrado,
en el fondo del olvido,
son acallados mis gritos.


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