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ACOSTUMBRARME…
A no robarle a tus ojos horizontes nuevos,
(pintor que en tu piel pintaba sendas y vuelos)
A no tomar de tus labios la ternura infinita,
(explorado laberinto de imposible salida)

A no oír cómo nos atraviesa el sentimiento,
(entre noches y días, entre el alma y el cuerpo)
A no tener delirios de amor, ni sueños en vela,
(cristalina vida que de una balada despierta)

tendré que acostumbrarme


QUIÉN SINO...
El alma que hablar puede con los ojos,
también puede besar con la mirada.
Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)


Si preguntan si te amédiles que hasta los huesos,
hasta perder
de vista mi rumbo y mi tiempo

Y diles que aún te amo,
que aún retengo
tu dulce embriaguez en mis labios
MORIR DE AMOR…

Dijiste: morir de amor es romántico y poco práctico.
Pero, ¿acaso al enamorado le importa ser pragmático?
A él, que muere cada día por sus delicados gestos,
por su fulminante mirada, por sospechar un solo beso
o por ser la sorpresa en los brazos de su amada
¿Qué le estorba, qué le afecta si ya no vive, si sólo ama?

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