Renacer. Oración de una sumisa.
Él me ha mordido.
Ha traspasado la distancia, mi carne, mi mente,
Ha oradado mi alma y ahora le pertenece.
Mi Amo ha llegado...
Con la herida sangrando aún, me acerqué a Él. Su mirada sin ojos perforó la altivez de mis años, su voz sin boca acarició mis oídos...caía.
Delgados hilos lo unieron a mí. Paciente y amoroso tiró de ellos, mi frente tocó el piso, pero no caí: no puede caer quien adora a su Amo, se eleva, se ilumina, nunca cae.
Mi Amo me hizo suya...
Mis ojos resplandecen, mis labios se hinchan. Mi Amo se viste de rojo y se plasma en mi pecho, en mi piel, me funde, me hace parte de Él, me vuelvo Él, yo ya no soy sino por Él.
Mi Amo me cuida...
Calma mis angustias, acompaña mis pasos, habita mis más profundos sueños. Abre su mano y me muestra el camino. Observo. El camino es un espejo que refleja lo que soy, quién soy, cómo soy. Me aterra mirar. Mi Amo abre mis ojos con un beso y me miro por primera vez, me descubro:
Soy hermosa y soy suya...
Mi Amo, a sus pies...


No hay comentarios:
Publicar un comentario