LA LUJURIA ACONTECE CON SUS DEDOS MÁGICOS Y SU ESPLÉNDIDA MÁSCARA
Las calles han hecho presa de sus contoneo al amor, lo han escupido, lo han deteriorado con crisantemos baratos y tierra de muertos. Han Beatificado el amor esculpiendo su aura en las esquinas más oscuras; las calles han desplomado al amor, lo han contravenido, lo han sesgado, lo han capturado como a un preso ladrón violador de muchas vidas, y le han dado tal paliza, que no encontramos manera de unirnos siquiera por un nudo, pues el sexo se entregó a la barbarie, el amor se arrojó incauto a un repliegue de cortesanas dispuestas a morir en nombre del jadeo y la caricia palpitante; entonces supe que de amor la gente sólo extraña el efímero roce, suelta a bocanadas la risa gozosa, absorben la ascensión de la carne y su complacencia rolliza, encadenada, casi mortuoria, pues el infierno nos va tejiendo un abrigo finísimo para enloquecernos como a dos animalitos instintivos. |
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