Te quedaste como una niña asomada por miedo a volar. Ciertas ansías de libertad son a través de un ventanuco desconchado, que reduce a su tamaño la voluntad de escapar; y apenas llega a tu alféizar un lánguido dedo de vida callada y crepuscular. Esas ansías de libertad que emergen a través de tus dos melancólicos ojos azules, no repararon en el aleteo imponente entre los delgados barrotes en los que pretendes encerrar el mar. Quieres seguir siendo niña pero con ansias de libertad. En el fondo sabes que podrías huir, pero prefieres amarrar un triste simulacro de agua, de tierra y de vida porque no puedes ostentar lo que nunca antes se te dio: tu propia libertad.
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